No sé como empezar a escribir lo que quiero explicar hoy. Empecemos por el principio, tal vez, como es de costumbre.
Son las 11 y cuarto de la mañana y estoy esperando a Puchi, para hacer un almuerzo, y ponernos al día, antes de que me vaya por 15 días a la costa. Buscando fotos con mi mejor amiga, revisando las fotos con mis compañeros del colegio, o con cualquier amigo. En fin, revisando fotos es que me encontré con ella. Una de sus fotos más lindas que le había sacado su hermana. Cuando la vi, me la guardé por que, tenía algo. Supongo que fue por su sonrisa, por que se la veía feliz, divertida, como es ella. Estaba en blanco y negro, y ella estaba sentada en una ventana con las piernas para afuera. Cuando la vi, sentí algo en el pecho. Eso que sentís cuando extrañás a alguien, cuando querés ver a una persona de vuelta pero sabés que es tan difícil, hasta imposible.
Empecé a revisar otras fotos, las nuestras, la de nuestro grupo. Me acordé de esos días, de las risas, de ella y de sus ocurrencias. De como nos unía, de como, por más que intentemos, se siente su ausencia, de como nos costó como grupo no sentirla tanto.
Así llegué a la conclusión que le da nombre a mi entrada, hay cosas que no cambian. Por más que esté a más de miles de kilómetros de distancia, todo lo que es ella para mi, lo que fue para nuestro grupo, lo que siento hacia ella, lo que la extraño... Eso nunca va a cambiar, tampoco es que quiera que cambie. No puedo evitar sentirme así cada vez que me pongo a pensar en ella y en todas las cosas que hicimos juntas.
Empecé a revisar otras fotos, las nuestras, la de nuestro grupo. Me acordé de esos días, de las risas, de ella y de sus ocurrencias. De como nos unía, de como, por más que intentemos, se siente su ausencia, de como nos costó como grupo no sentirla tanto.
Así llegué a la conclusión que le da nombre a mi entrada, hay cosas que no cambian. Por más que esté a más de miles de kilómetros de distancia, todo lo que es ella para mi, lo que fue para nuestro grupo, lo que siento hacia ella, lo que la extraño... Eso nunca va a cambiar, tampoco es que quiera que cambie. No puedo evitar sentirme así cada vez que me pongo a pensar en ella y en todas las cosas que hicimos juntas.
¿Vieron esa frase que dice que te das cuenta de lo que querés a una persona cuando ya no está? A mi me pasó algo parecido. Se tuvo que alejar tanto de mí, para que me diera cuenta de que era una de mis más cercanas amigas y que sin ella, si bien todo sigue igual, nada es lo mismo.

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