Si yo elijo las cosas, ¿Por qué me saboteo a mi misma?
Si yo ya estaba segura del camino que había elegido, de por donde me iba a esforzar, ¿Por qué tuve que tener ese impulso? Impulsos. Los mismos de siempre. Tal vez es una simple manera de justificarnos. Yo creo que los impulsos son los actos que hacemos cuando dejamos entrever lo que realmente queremos. Que aunque no se pueda, o sea demasiado tarde, a veces nos tienta. Entonces, llevamos a cabo un impulso, algo que sabemos que está mal, pero las ganas de hacerlo nos carcome hasta la punta de los dedos. Entonces lo hacemos, por que morimos de ganas... Pero después... viene la culpa, y cuando viene la culpa, viene la justificación, para excusarse a uno mismo. 'Lo hice por impulso' o 'Fue un impulso, no lo hice pensando' o 'Fue algo totalmente impulsivo' o 'No puedo reprimir los impulsos, es muy difícil'. La verdad es que a veces ni intentamos, la verdad es que a veces nos gusta valernos por los impulsos, por que al fin y al cabo sería todo más fácil. La vida regida por la pura y nata acción de los deseos. Todos haríamos lo que queremos, todos tendríamos un poquito de todo. Y cuando pienso esto, me es inevitable pensar... Si todos actuásemos según nuestros instintos... ¿sentiríamos todos la misma culpa? ¿Nos dolería cuando el resto de la gente, nos habla de manera linda o atacante mediante impulsos? Por que si todos fuésemos impulsivos... bueno estoy segura de que el mundo estaría mucho menos poblado. Pero así y todo me pregunto, ¿Sería más feliz si mi vida se basase en ser totalmente impulsiva? Seguramente no, conociéndome, me cansaría. Aparte de que los deseos de uno, muy pocas veces son constantes, quiero decir, siempre queremos cosas distintas y, por lo general, lo que no tenemos. Entonces, después de estas conclusiones, los impulsos me generan un dejo de ambigüedad, por que si bien yo soy dueña de mis impulsos, y soy consiente de que los llevo a cabo... no me llevan a nada bueno en definitiva, a la larga, vivir una vida de impulsos es tan aburrido como vivir una vida sin ellos. Entonces ¿Realmente valen la pena? Y acá, llego a mi conclusión final. Yo creo que sí, por que divido a los impulsos en dos ramas. Están los impulsos que nos salen mal. Los errores, esos que cometemos y después nos damos cuenta de que no lo deberíamos haber hecho, y de ellos aprendemos, a no hacerlos, a callarnos por más que nuestras ganas nos superen. Y por otro lado, están esos impulsos, los que nos hacen felices. Esos impulsos que cuando por fin te decidís a seguir, cerrás los ojos y sentís la adrenalina corriendo, esperando una respuesta, un resultado, un lo que sea... y cuando te salen bien... Yo creo que no hay nada que se compare al sentimiento que nos invade cuando un impulso tiene éxito, yo creo que hay veces, que a partir de algo tan simple como un impulso, nuestras vidas dan vuelcos.
Hace unos días tuve un impulso que me confundió totalmente, y ahora tengo que tomar una decisión racional y no sé ni por donde empezar.
Hace un día tuve un impulso que me acercó un poquito más a la respuesta.
Mi vida a veces es un baibén de impulsos, por que a veces la única respuesta a un impulso...
Es otro impulso.
13.8.12
Impulsada
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
carta de presentación
- Luce
- Buenos Aires, Argentina
- We're the wild type.

0 formas de expresión:
Publicar un comentario