9.11.12

El día que cediste, me hiciste feliz. Supongo que está bien que lo sepas. Pero necesito preguntarte ¿Alguna vez fue verdad? Cuando cambiaste de idea jamás dijiste que no, simplemente dejaste que el viento y el tiempo se lleven todo, gran equivocación. En ese momento me destruiste un poquito, una primera vez. Con mi cara inexistente y con ayuda de alguna que otra sustancia pude decirte todo lo que pensaba, pero sin dejar ver todo lo que sentía. Cuando me explicaste me di cuenta de lo poco que te importaba, me sentí engañada, pero por sobre todo dejada. Con menos cara y más sustancias logré decirte todo lo que me pasaba, pero por más que te hable no pude hacer nada con la frialdad que te protegía. Totalmente negado a cambiar de idea, me destruiste de nuevo, un poquito más. Ya resignada me rendí, por que para destruirme tengo otros recursos, hasta que un día se te ocurrió hablarme, para preguntarme por un nombre. Yo, orgullosa y con dureza, te respondí sutil, pero con odio, llenada de la euforia particular del 24 de octubre. Respondiste de cierta manera para proponerme algo, y si no te digo que mi ego se sintió más alto, ya no sería una persona digna de confiar. Después de algunas charlas carentes de sentido, volvimos al grano y yo me sentía realizada. Me diste palabras de seguridad, me dijiste que aunque sea difícil lo íbamos a intentar. Pero después de unos días, tu frialdad volvió. Yo sé que sos una persona fría, pero también te conozco, demasiado y disculpame si parezco bipolar o ciclotímica, pero es que algunas veces no puedo con mi genio. Verte deslizar las palabras por otra persona, ver como tus ojos existen sólo para alguien que jamás voy a ser capaz de mirar, es para mi tener una competencia que jamás podré ganar, jamás podré igualar y ni siquiera podré medir. Las palabras de seguridad que alguna vez intentaste darme, se perdieron en el silencio mientras leía esos párrafos, mientras la perfecta descripción de otra mujer resonaba en mi cabeza, como nunca yo sería esa.
Yo sé que muchas veces dije, que no estaba perdida en vos. Y aunque eso no deje de ser real, no quiere decir que tampoco me seas capaz de lastimar.
Perdón si te pude molestar, pero es que con vos realmente quería intentar.
Perdón si a veces te puedo mentir, verás no soy yo, es lo que sentís.

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Buenos Aires, Argentina
We're the wild type.