Ojalá bastase con cerrar los ojos para encontrarse con el mundo perfecto.
Me subo a un colectivo, superada por el sueño y el frenesí del fin de noche, me rindo en el asiento. Caigo desplomada y cierro los ojos, apoyando la cabeza contra el vidrio. Pienso en vos, en el nosotros que no existe, no existió y tampoco va a existir. Pienso en todas las cosas que alguna vez me dijiste, ilusiones que otras me diste y decepciones tuyas que colecciono en una cajita en el fondo de mi mente.
Abro los ojos, veo por la ventana. Está amaneciendo. Una capa color lila invade la ciudad mientras las personas esperan sus transportes, se suben a sus autos y se alejan, probablemente cumpliendo obligaciones. Y yo ahí. Sentada, cansada. Semi-muerta después de una noche de la cual no recuerdo más de la mitad. Miro hacia atrás y no hay ojos que respondan mi mirada, mis amigos están todos durmiendo.
Vuelvo a mi posición inicial, ahora que sé que nadie me observa, mis pensamientos están tranquilos.
Pienso en vos de nuevo. En lo que me gustaría dejar de dar vueltas. Pienso en las náuseas de mi mente, pienso en mi vómito verbal. Pienso en la imposibilidad de lo esperado. Pienso en lo efímero de la esperanza que siento. Pienso. Pero nunca llego a nada. Ni siquiera el colectivo está llegando a casa. Pienso, más que pienso, busco, tratando de encontrar una solución. Tratando de encontrar una salida. Y en ese momento, recuerdo, los textos. Recuerdo la manera en la que hablás de esa otra persona. Imagino la fluidez de tus palabras correr mientras tu cabeza se inunda de su mirada y su sonrisa. Dejo de pensar. Abro los ojos. Veo al vacío. Siento una mano sobre mi hombro izquierdo que me sacude. La miro y le contesto que sí, que estoy bien, que sólo es el cansancio. Vuelvo a reposar la cabeza contra el vidrio, pero esta vez, contemplando el paisaje urbano de la ciudad de buenos aires. El burdo aire que se percibe sobre la ciudad acompaña a mi humor melancólico. No puedo evitar de vuelta, pensar en vos. Pensarte feliz. Pensarte tranquilo. Pensarte con ella. Cierro los ojos. Reprimo la imagen, reprimo la idea. Mientras estoy dejando todas mis ganas en que todos mis pensamientos desaparezcan, siento una mano de vuelta sobre mi hombro izquierdo, y una voz me anuncia 'Lu, ya nos bajamos'
Es ese momento en que encuentro la excusa.
Es ese momento en que encuentro la solución.
Es ese momento en el que intento que no se me borre.
Esa es la solución, bajarme.
Me permito un último pensamiento tuyo. Vos. Tu risa. Levanto mi vista hacia el cielo, una vez abajo del colectivo. Saludo a mis pensamientos y los despido. Eh aquí mi única solución para que estemos bien.
Borrar cada pensamiento, intención y memoria que tenga para/con vos.
24.12.12
Mundo agradable
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