26.1.11

It feels like

someone's mising.

Apesar de la manera de empezar esta entrada, sólo voy a dejar algo en claro antes de explayareme. No, no los fui a ver. Si, estoy en Cariló. Lo que quiere decir que si... me los perdí y soy una inútil pero cual celebridad, no quiero dar detalles al respecto.
Estoy en la bella localidad de Cariló, como todos los fucking años. En este momento me encuentro sola dado que mi amiga Cecilia se fue y mi cosa Dalila llega recién mañana a la tarde. Pero en fin, no me puedo quejar. Creo que les había dado demasiada expectativa a estas vacaciones, de todas maneras, dentro de lo real y dejando de lado la idealización, fueron geniales.
Córdoba con Andrés fue genial y Cariló con ceci (digamos Cariló etapa uno) sacando la parte en la que nos perdimos el recital, estuvo genial también. En ambas ocaciones dejaron de ser tan geniales cuando mis invitados se iban. De todas maneras, sigo pensando que fueron una de mis mejores vacaciones.
Aunque extraño Buenos Aires, me gusta la tranquilidad del lugar, aunque no soy una persona que se suela aferrar a la tranquilidad... a que me refiero... Quiero salir con mis amigas por el amor de dios. Quiero estar en la ciudad, en mi casa, en mi cama! Extraño a mi mamá. Y más extraño todavía, extraño a mi hermano. Ayer en Cariló estaban pasando una canción cantada por Pavarotti. No hay música que me haga acordar más a él que Pavarotti, incluso más que Pat Metheny. Seguramente, de todas formas, cuando vuelva y después de dos días no me lo aguante más. Lo sé, pero es mi hermano, y es lo que se debe hacer.
Siento que esta entrada es un poco depresiva, perdón.
De todas maneras, déjenme decirles que estoy feliz, aunque no se note.
¡Ah! me olvidaba, adivinen quién va a ir a ver a Vampire Weekend y a Kate Nash?
Hello.
(Gracias Ceci y Virgi por haberme regalado la entrada de Kate, enserio)

16.1.11

Hay cosas que no cambian

No sé como empezar a escribir lo que quiero explicar hoy. Empecemos por el principio, tal vez, como es de costumbre.
Son las 11 y cuarto de la mañana y estoy esperando a Puchi, para hacer un almuerzo, y ponernos al día, antes de que me vaya por 15 días a la costa. Buscando fotos con mi mejor amiga, revisando las fotos con mis compañeros del colegio, o con cualquier amigo. En fin, revisando fotos es que me encontré con ella. Una de sus fotos más lindas que le había sacado su hermana. Cuando la vi, me la guardé por que, tenía algo. Supongo que fue por su sonrisa, por que se la veía feliz, divertida, como es ella. Estaba en blanco y negro, y ella estaba sentada en una ventana con las piernas para afuera. Cuando la vi, sentí algo en el pecho. Eso que sentís cuando extrañás a alguien, cuando querés ver a una persona de vuelta pero sabés que es tan difícil, hasta imposible.
Empecé a revisar otras fotos, las nuestras, la de nuestro grupo. Me acordé de esos días, de las risas, de ella y de sus ocurrencias. De como nos unía, de como, por más que intentemos, se siente su ausencia, de como nos costó como grupo no sentirla tanto.
Así llegué a la conclusión que le da nombre a mi entrada, hay cosas que no cambian. Por más que esté a más de miles de kilómetros de distancia, todo lo que es ella para mi, lo que fue para nuestro grupo, lo que siento hacia ella, lo que la extraño... Eso nunca va a cambiar, tampoco es que quiera que cambie. No puedo evitar sentirme así cada vez que me pongo a pensar en ella y en todas las cosas que hicimos juntas.
¿Vieron esa frase que dice que te das cuenta de lo que querés a una persona cuando ya no está? A mi me pasó algo parecido. Se tuvo que alejar tanto de mí, para que me diera cuenta de que era una de mis más cercanas amigas y que sin ella, si bien todo sigue igual, nada es lo mismo.


carta de presentación

Buenos Aires, Argentina
We're the wild type.